¿Tienes dudas sobre este servicio?
Cuéntanos tu situación por WhatsApp y te orientamos, sin compromiso.
Familia
La terapia familiar parte de la idea de que muchas dificultades emocionales y relacionales no pueden comprenderse únicamente desde la experiencia individual, sino también teniendo en cuenta los vínculos, las dinámicas familiares y el contexto en el que aparecen y se mantienen.
Este enfoque no busca señalar culpables ni determinar quién tiene “el problema”, sino ayudar a la familia a comprender cómo se relacionan sus miembros, qué patrones se repiten, qué necesidades están quedando sin respuesta y qué cambios pueden favorecer un funcionamiento más saludable.
La terapia puede ser útil ante un amplio rango de situaciones: conflictos familiares persistentes, dificultades en la comunicación, problemas en la relación entre padres e hijos, crisis asociadas a cambios vitales, separación o reorganización familiar, enfermedad, duelo, dificultades relacionadas con la adolescencia, problemas de convivencia o momentos en los que la familia siente que sus recursos habituales ya no son suficientes.
La intervención se adapta a las características de cada familia y a la situación concreta. En algunas ocasiones puede ser conveniente trabajar con toda la familia y, en otras, alternar sesiones conjuntas con encuentros con determinados miembros.
Desde una perspectiva sistémica se presta especial atención a:
El objetivo es favorecer una mayor comprensión entre sus miembros, mejorar la comunicación y ayudar a construir formas de relacionarse más flexibles, seguras y satisfactorias.
Las primeras sesiones permiten conocer la situación actual, la historia relevante de la familia y la perspectiva de sus distintos miembros. A partir de esta valoración inicial se establecen conjuntamente los objetivos y se decide qué formato de intervención puede ser más adecuado en cada momento.