Infancia y adolescencia

Psicoterapia Infantil y Adolescente

Ilustración de un adolescente sonriente con auriculares y una pala de pádel

La psicoterapia con niños y adolescentes requiere una mirada específica, adaptada a su momento evolutivo, nivel de desarrollo, entorno familiar y contexto escolar y social.

No trabajamos únicamente sobre los síntomas o dificultades que aparecen, sino tratando de comprender qué significado tienen dentro de la etapa del desarrollo en la que se encuentra el menor, cómo se relacionan con sus experiencias, sus vínculos y sus recursos personales y familiares.

Atendemos un amplio rango de dificultades emocionales, conductuales, relacionales y situaciones vitales dolorosas, tanto cuando existe un diagnóstico clínico como cuando el niño o adolescente atraviesa momentos de sufrimiento, cambios importantes, dificultades de adaptación o experiencias que están interfiriendo en su bienestar.

La intervención se adapta a la edad y a las características de cada caso, pudiendo integrar diferentes enfoques como:

  • Terapia EMDR, adaptada a población infantil y adolescente, especialmente cuando existen experiencias difíciles o traumáticas que continúan afectando al presente.
  • Psicoterapias basadas en las emociones, orientadas a ayudar a identificar, comprender y regular los estados emocionales.
  • Intervenciones basadas en el apego, especialmente relevantes cuando las dificultades están vinculadas a la seguridad emocional, las relaciones o los vínculos significativos.
  • Terapia cognitivo-conductual, adaptada al nivel evolutivo y a las necesidades concretas del niño o adolescente.

El papel de la familia

En la infancia y la adolescencia, los padres y cuidadores suelen tener un papel especialmente importante dentro del proceso terapéutico.

Dependiendo de la edad, la problemática y los objetivos de tratamiento, pueden participar mediante entrevistas específicas, sesiones conjuntas, orientación parental o acompañamiento a lo largo del proceso.

Esta participación no significa que todas las sesiones deban realizarse con la familia. Especialmente durante la adolescencia, es fundamental preservar también un espacio terapéutico propio y confidencial, compatible con mantener la colaboración necesaria con los padres.

El objetivo es favorecer cambios que no se limiten únicamente a la consulta, sino que puedan integrarse en los diferentes contextos de la vida del menor.

¿Cómo comenzamos?

Las primeras sesiones están orientadas a conocer la situación actual, la historia evolutiva y familiar, las necesidades del niño o adolescente y las preocupaciones de la familia. A partir de esta valoración inicial se establecen conjuntamente los objetivos y se plantea la intervención más adecuada.

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